arquitectura

Eugene Rin

arquitectura, ruinas madre,
celoso de las nubes,
cuya cabeza nublada se hierve,
en cuyos prados
el bombardero camina,
eso es más invulnerable
para los ojos - espiar al general
del - seraphim,

tu solo, arquitectura,
elegido, la novia, perl
espacio, cuyo labio no es tonto,
¿Cómo cantó Tasso?,
inmenso coraje,
que no podemos comprender,
justificar el terreno, la direccion,
ladrillo marcado.

Tú, en efecto, la, que es la naturaleza
fallado. Ella es una mujer
no te atrevas a esperar descendencia
de la roca,
tratando de dejar de buscar,
deshacerse del alboroto.
Pero el futuro es una cosa de piedra.,
y este eres tu.

Eres una emperatriz de vacío.
La faceta de tus costras
en tu mano el cristal brilla,
subiendo
más rápido que el Everest;
poner en una pirámide, en el cubo,
tan perfeccionado por la idea de un lugar
del Zub Chronos.

Nacido en la imaginación,
que sobrevivirás,
eres el siguiente movimiento,
paso dibujando
naturalidad, cabañas altas,
persiguiendo tu ático,
de esa manera, donde se escucha
una marca.

Suspirando por sus penates
en motivos vegetales, etc.,
eres más para super plumoso
las criaturas se posan,
no tanto jugando con muñecas,
como pensar, lo que exaltará,
abriendo prudentemente su cúpula
como un paracaídas.

El ruido del tiempo, se sabe, nada
defenderse. pero, a su vez,,
su necesidad de cosas es más fuerte, de
a la inversa:
tanto en la sociedad como en la vivienda.
Por tiempo tu templo, tu basura
parientes como mil interlocutores
como nosotros.

¿Qué podría ser más elocuente?,
que la locura? solamente
la nada misma, cuyo maizal
eres polvo cerebral
no tanto los diales, cuánto
la galaxia misma, acerca de la comunicación
adivinando el papel de un fragmento
preguntando allí.

Tú, sin rodeos, lleno
mirando postrado,
tamizándonos a través de un tamiz
años. unidades,
coqueteando con esa luz,
pedir prestado formularios de él,
para que entendamos, con que en esto
nos encontramos.

A etéreo con envidia abstracta
y viceversa,
suyo, arquitectura, ovario,
pero también fruta.
Y si en la ionosfera
realmente uno ceros,
tu perdida, por lo menos,
fin de la tierra.

1993

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Joseph Brodsky
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